Leer y escribir cómoda: dos cosas que no sabía que necesitaba (y una fue un chollo)

Buenas, ¿cómo vamos? Mira lo que te traigo esta semana.

Son dos cosas para leer y para escribir más cómoda. De esas que no sabía yo que necesitaba hasta que las tuve — y desde entonces ya no puedo vivir sin ellas.

Lo primero: el cojín soporte para leer

El mío es el que ves en la foto — soporte triangular de tela suave, color verde azulado. Lo compré en Amazon hace ya un tiempo, ni sé ya dónde lo vi, pero ha sido uno de esos aciertos silenciosos que van acumulando puntos cada día.

Lo uso para el ereader y para los libros físicos — especialmente los gordos, que son los que más sufren las muñecas, que una ya va teniendo una edad. Lo pones encima de las piernas, encajas lo que estés leyendo, y listo. Nada de malabares. Nada de brazos dormidos. Nada de posturas imposibles.

Esta semana se lo enseñé a dos amigos que estaban de visita. Acabaron usándolo para su Nintendo Switch. Que técnicamente también funciona, oye. Encantados se quedaron con el invento.

Hay modelos para todos los gustos y presupuestos. Si quieres ver opciones, aquí te dejo el enlace directo de mi búsqueda en Google. Si lo quieres buscar tú misma:

→ En español: cojín soporte tablet
→ En inglés: tablet pillow stand
→ En alemán: Tablet Kissenstütze

Lo segundo: el cojín para el portátil (el chollito de la tienda de segunda mano)

Este fue más accidental. Y más barato.

Durante años había pensado que esos cojines para poner el portátil encima eran una tontería. Una gilipollez, vamos. Que para qué más cacharros, que con un cojín normal ya te apañas.
Pues bien. Me equivocaba.

Lo vi en una tienda de segunda mano —que me encantan, por cierto, porque nunca sabes lo que vas a encontrar, es como ir de safari. Lo estuve mirando, sopesando, y al final lo dejé. «En realidad no lo necesito», me dije.

Llegué a casa. Me fui a la terraza a escribir con el portátil encima de las piernas. Muy idílico todo, si no fuera porque estaba incomodísima con mi cojincito del sofá, y el portátil se iba para todos lados y amenazaba con acabar en el suelo.

Así que volví a la tienda, y el cojín del portátil seguía ahí. Y además, chollo total: cinco euros.

El que ves en las fotos es el mío —reconozco que ha visto tiempos mejores, pero funciona de maravilla. Lo uso para escribir en el sofá y, sobre todo, en la terraza, en esas sillas de verano normales y corrientes. El portátil se queda estable, no te aplasta los muslos, tienes una superficie plana… y encima te da esa sensación de que el verano ya está llegando. Que falta hace.

También los hay nuevos de todos los tipos y precios, obviamente, si no quieres depender del safari de segunda mano. Igual que antes, te dejo aquí mi búsqueda en Google, y si prefieres hacerlo tú, puedes buscar:

→ En español: bandeja portátil cojín
→ En inglés: laptop lap desk cushion
→ En alemán: Laptop Kissen Tablett

Ninguna de las dos cosas es ningún gadget sofisticado ni caro. Son simplemente un par de cositas sencillas que a mí me hacen leer y escribir mucho más cómoda, mucho más agradable, y por tanto mucho más frecuentemente. Que al final de eso se trata.

¿Y tú? ¿Tienes algo especial para leer o para escribir? Hay gente que tiene velas, inciensos… A mí también me encantan, pero eso es otra historia. Y será contada en otra ocasión. 😊

Cuéntame en los comentarios.

Imagen de Angela Cuevas Alcañiz
Angela Cuevas Alcañiz

Las historias están por todas partes, nos rodean. Al final, todos nos convertimos en historias.

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